La nutrición geriátrica es mucho más que ofrecer comidas equilibradas: es cuidar la salud, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. En la Residencia y Centro de Día La Torreta de Corbera, la experiencia con los triturados y preformados de Apetito Arqués demuestra que una alimentación adaptada puede transformar el bienestar físico y emocional de los residentes.
Un entorno pensado para el cuidado integral
Nada más llegar a la Residencia y Centro de Día La Torreta de Corbera, se percibe el aire tranquilo que lo envuelve todo: un edificio independiente rodeado de naturaleza, con un jardín amplio y la sensación de estar más en una casa que en un centro asistencial. A solo 20 minutos de Barcelona, La Torreta ofrece un entorno sereno y familiar para sus 50 residentes y los 15 usuarios del centro de día.
“La tranquilidad y la confianza de nuestros usuarios y familiares se ha forjado durante más de 20 años de vocación en el cuidado de nuestros mayores.”
Allí nos recibe Carmen Izquierdo, enfermera de profesión y directora del centro La Torreta de Corbera. Con más de 25 años en el sector, su enfoque es claro: poner a la persona en el centro, atenderla con profesionalidad y humanidad, y convertir cada momento del día, también de la alimentación, en una oportunidad para cuidar con sentido.
“Tenemos que cuidar a los mayores como nos gustaría que nos cuidaran a nosotros. Y la comida es una forma de hacerlo bien, cada día.”
Con esta frase, Carmen resume una filosofía de cuidado que ha guiado a su equipo desde hace más de una década, apostando por una nutrición geriátrica adaptada que mejore tanto la salud como el bienestar emocional de los residentes.
Una nutrición geriátrica pensada para cuidar de verdad
En el contexto actual, donde las personas mayores que ingresan en residencias presentan un grado de dependencia cada vez mayor, los cuidados deben adaptarse. Y entre ellos, la alimentación geriátrica juega un papel clave: tanto desde el punto de vista nutricional como emocional.
Desde 2020, La Torreta trabaja con el modelo de alimentación de Apetito Arqués, incorporando platos triturados y preformados como parte de su rutina diaria para los residentes con problemas de masticación o disfagia. Los preformados se sirven a mediodía; los triturados, por la noche. La diferencia puede parecer técnica, pero el impacto es profundamente humano.
“El preformado ha sido un descubrimiento. Mejora la nutrición, el ánimo y hasta los análisis clínicos. He visto a personas con caquexia por demencia ganar peso gracias al preformado. Eso no es solo nutrición: es bienestar.”
Preformados: la textura pudding y el sabor para menús adaptados
¿Qué tienen de especial los preformados? Que combinan la textura adaptada, tipo pudding, suave, melosa y segura, apta para personas con problemas de deglución o dificultad para masticar, con una presentación reconocible y que recuerdan al alimento original: se ven como un filete de salmón, una porción de pollo o la forma de cada verdura, aunque se deshacen al comerlos.
Carmen lo explica así:
“Comer con la vista también cuenta. Incluso los residentes con deterioro cognitivo avanzado, reaccionan diferente al plato.”
Este detalle aparentemente pequeño tiene un gran impacto: mejora la aceptación, reduce el riesgo de atragantamiento, permite mantener cierta autonomía al comer y aporta una sensación de normalidad que, en entornos de dependencia, vale oro.
Nutrición geriátrica personalizada: un menú que se adapta a cada persona
La personalización es clave en la nutrición geriátrica. Más allá del producto, en La Torreta se cuida el cómo: se ajustan las porciones según el estado nutricional y se personaliza el formato cuando es necesario.
“Si tiene sobrepeso, ajustamos los hidratos. Si necesita más proteína por una úlcera, empezamos por ahí. Y si se cansa con dos platos, lo presentamos todo en uno solo, combinado. La flexibilidad es clave.”
Además, insiste en priorizar la proteína: muchas personas mayores presentan disproteinemias o pérdida de masa muscular que deben compensarse con una ingesta bien diseñada.
“Los preformados de apetito son platos hiperproteicos y se nota.”
Más allá del producto: formación, logística y equipo
Como bien explica Carmen, la clave no es solo qué se sirve, sino cómo se gestiona. La incorporación del sistema Apetito Arqués supuso una mejora en la organización interna:
“Antes nos traían triturado junto al resto de platos, pero lo acabábamos elaborando de nuevo. Ahora hemos aprendido a manejar los platos triturados y preformados: recepción, regeneración, conservación… y todo funciona como un engranaje.”
Para ello, fue clave incorporar una responsable de cocina y contar con el acompañamiento técnico de Apetito Arqués, ya que garantiza calidad y agilidad en la gestión.
“El hecho de poder hablar directamente con nuestro referente en el equipo de operaciones marca la diferencia.”
Implicar a residentes y familias: dar voz y confianza
En La Torreta no solo se cocina, también se escucha. Organizan asambleas con los usuarios para revisar los menús, proponen talleres de cocina, celebran jornadas temáticas y se esfuerzan para qué la comida siga siendo un momento de disfrute y autonomía.
Y ese compromiso también lo perciben las familias, que muchas veces acompañan en las comidas o participan en celebraciones.
En el caso de lo platos de textura adaptada preformados:
“Cuando ven el preformado bien presentado, con forma y color, y comprueban que su familiar se lo come con gusto, se sorprenden. Lo prueban. Les gusta. Lo valoran.”
Invertir en calidad para ganar bienestar
Carmen lo tiene claro: “Es un producto más caro, sí, pero también es mejor. Y cuando ves los resultados, nutricionales, emocionales, funcionales, la ecuación cambia”.
Porque al final, como resume al principio de esta entrevista Carmen Izquierdo:
“Tenemos que cuidar a los mayores como nos gustaría que nos cuidasen a nosotros. Y la comida es una forma de hacerlo bien, cada día.”